Cuando uno evoca la imagen de un desierto, estamos seguras que todos nos imaginamos dunas de arena fina dorada. Sin embargo, los desiertos son variados y esta imagen que tenemos en el colectivo imaginario nada tiene que ver con el desierto de Wadi Rum en Jordania.

Wadi Rum es el desierto rojo. Es rocoso, llano y extenso. Parece un paisaje casi lunar y, por eso, se le ha apodado el Valle de la Luna. En este post te contamos nuestra experiencia en el desierto de Wadi Rum.

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Paisajes del Wadi Rum

 

Cómo llegar a Wadi Rum

Para llegar al desierto de Wadi Rum tienes diferentes opciones:

  • En coche: si has alquilado un coche para recorrer Jordania, tienes que dirigirte al centro de visitantes. Aquí tienes que dejar el coche y el personal de tu alojamiento te tendrá que recoger en este punto para acercarte hasta el campamento. Asegúrate por tanto que les comunicas la hora aproximada a la que vas a llegar para que te estén esperando. En el centro de visitantes también te pedirán el Jordan Pass o, si no lo tienes, tendrás que pagar la entrada (5 dinares jordanos).
  • En autobús: si llegas con el autobús Jet desde algún punto de Jordania, la mecánica es la misma que con el coche. Te dejarán en el centro de visitantes y el personal de tu alojamiento te estará esperando allí para llevarte a tu alojamiento, con previo aviso de la hora de llegada.
  • En taxi privado: puedes contratar un taxi privado con tu alojamiento que te lleve directamente allí. En este caso, pasarás primero por el centro de visitantes para que te revisen la entrada y de ahí el taxi privado te llevará a tu alojamiento. Nosotras elegimos la opción del taxi privado, para economizar el tiempo, ya que en este caso los autobuses no nos cuadraban con nuestro horario y en este viaje, prescindimos de alquilar coche.

 

Dónde alojarse en Wadi Rum

En el desierto de Wadi Rum hay muchas opciones para todos los gustos y colores: opciones de campings más locales, más básicos, opciones de glamping, alojamientos más caros, etc. Aunque estás en un desierto, os aseguramos que las opciones son abundantes.

Si tuviéramos que dar un consejo para alojarse en el Wadi Rum sería que mirases en Google Maps que el alojamiento esté lo más alejado de las carreteras y pueblos principales del desierto.

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Exterior de nuestra tienda en Wadi Rum

Nosotras nos alojamos en Salman Zwaedh Camp, recomendación de nuestro anfitrión de Ammán. La equipación del campamento es impecable: tiendas equipadas, baños muy limpios y comida riquísima. Además, el dueño del campamento fue de lo más amable y, aunque sin poder comunicarnos mucho, nos enseñó lugares que explorar en los alrededores del campamento. Lo bueno de este campamento es que coincidimos durante nuestra estancia con mucho turismo de Oriente Medio y muy pocos turistas occidentales, por lo que el ambiente era bastante local.

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Interior de nuestra tienda en Wadi Rum

Lo único que no nos gustó del campamento fue su ubicación: está situado muy cerca del pueblo de Disah, y por la noche había cierta contaminación lumínica procedente de este pueblo. Cuando pasas la noche en un desierto, como nos ocurrió en Marruecos, ver el cielo estrellado en plena oscuridad es una de las cosas más increíbles para hacer, al menos, una vez en la vida. Y en este campamento en el que nos alojamos en Wadi Rum, no conseguimos esa oscuridad absoluta. 

Por una noche con cena y desayuno incluido y la excursión en 4×4 pagamos 97 dinares jordanos, dos personas.

 

Un día y una noche en el desierto

El Wadi Rum se hizo famoso en occidente porque el oficial del ejército británico T. E. Lawrence, más conocido como Lawrence de Arabia, lo usó como base de operaciones durante la Rebelión Árabe (1917-1918). Estos insólitos paisajes han servido de escenario para muchas películas, como por ejemplo, «Lawrence de Arabia» (David Lean, 1962), «The Martian» (Ridley Scott, 2015) o «Star Wars: Episodio IX – El ascenso de Skywalker» (J.J. Abrams, 2019).

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Paisajes de Wadi Rum

Nosotras pasamos un día y una noche en el desierto de Wadi Rum. Para ver la grandeza del desierto, tendrás que contratar un 4×4 que te lleve a ver diferentes puntos del desierto. Puedes contratar una ruta de diferentes horas. Nosotras elegimos la opción de tres horas y nos pareció suficiente.

Durante la ruta paramos para subir a una duna para poder ver la panorámica de la zona, vimos unas inscripciones que esculpieron los nabateos en rocas, paramos en la casa de Lawrence de Arabia donde subimos en una plataforma del macizo que hay al lado para poder disfrutar de las vistas y visitamos el famoso y concurrido puente de piedra de Umm Fruth.

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Paisajes de Wadi Rum

Pero sobre todo lo que más nos gustó de esta experiencia fue ir en 4×4: desplazarte a toda velocidad encima de un todoterreno mientras el aire te golpea la cara e ir viendo cómo el paisaje cambia de forma y color ante tus ojos, es lo que más nos gustó de la experiencia.

Tras la ruta en 4×4, que nosotras realizamos a media tarde, nos fuimos a ver el atardecer. Aunque también tienes la opción de hacer coincidir tu ruta con el atardecer desde el 4×4, nosotras fuimos a disfrutar de él a unas rocas muy cerca de nuestro alojamiento. Así pudimos ver el atardecer en solitario, viendo al sol perderse entre las rocas, dotando a este desierto de un color rojizo, que hace honor a su nombre.

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Atardecer en Wadi Rum

De vuelta al campamento cenamos una barbacoa cocinada dentro del suelo. En un hueco en la arena, se hace fuego y se mete una bandeja con la comida que se quiere cocinar, tapada con papel de aluminio. Se cubre con arena y, de esta forma, se cocina bajo el suelo. Acompañada con un buen bufet de ensaladas y verduras variadas, fue una comida deliciosa, acompañada de tés y conversaciones.

Tras la cena nos alejamos del campamento para poder ver disfrutar de la noche en el desierto. Como ya os hemos comentado antes, había un poco de contaminación lumínica, pero esto no impidió que pudiéramos disfrutar de un cielo estrellado y varias estrellas fugaces.

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Anochecer en Wadi Rum

Al día siguiente, y tras dormir profundamente en las tiendas del campamento, nos levantamos para ver el amanecer. Desde el campamento te ofrecen un paseo en camello al amanecer, que nosotras decidimos no hacer, ya que no nos parece una opción responsable. Caminamos hasta el punto donde les paraba el paseo en camello, que eran poco más de 20 minutos por lo que vemos aún menos necesario. Debemos evitar este tipo de de paseos y debemos preguntarnos si es totalmente necesario que ese animal nos transporte. La respuesta es NO. Siempre hay alternativas, en este caso pasear durante 20 minutos. Así que no fomentes este tipo de actividades. Tras la vuelta al campamento y el desayuno, nuestra estancia en Wadi Rum finalizó.

 

Creo que no nos cansaremos de repetir la experiencia de pasar una noche en el desierto y es que, de las cosas que hemos hecho viajando, es una de las experiencias más alucinantes. Esperamos que os haya gustado este post y que os ayude para planificar vuestra ruta por Jordania.

 

 

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