Últimamente se habla mucho de practicar el turismo responsable pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de turismo responsable? El término turismo responsable se utiliza para definir diversas propuestas dirigidas a enfrentar los impactos negativos de la actividad turística.

Posiblemente has escuchado este término ya que últimamente son (y somos) cada vez más los viajeros conscientes de que el turismo puede provocar un impacto socioeconómico, ambiental y cultural negativo en la sociedad receptora. Por eso es importante que empecemos a pensar qué podemos hacer para que este impacto sea lo menos perjudicial posible.

Nosotras no somos ni mucho menos expertas y somos las primeras en reconocer que hemos hecho y hacemos algunas cosas mal en nuestros viajes. Sin embargo, estamos aprendiendo de otros viajeros que comparten sus experiencias y consejos. Como creemos que todos podemos aprender de todos, nos gustaría compartir con vosotras algunos consejos para que todos practiquemos turismo responsable.

 

1. CONOCE EL DESTINO AL QUE VIAJAS

Puede parecer una obviedad pero tienes que informarte del destino al que viajas y esto no significa solamente saber qué monumentos son los más importantes o donde puedo sacarme esa foto tan maravillosa para Instagram. Cuando viajamos, vamos a conocer lugares con costumbres y tradiciones diferentes a las nuestras. Esa es la magia de viajar: poder descubrir mundo, otras culturas y tradiciones. Por eso es muy importante informarse sobre los aspectos culturales del destino, como las costumbres, la gastronomía, el idioma, etc. Además también es muy importante conocer algunas normas sociales para evitar comportamientos que sean ofensivos como, por ejemplo, sentarse con los pies mirando a Buda en un templo budista, no cubrirse la cabeza o los hombros en alguna iglesia, mezquita o templo, o comer con la mano izquierda, la mano impura, en algunos países como India.

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En algunas mezquitas debes cubirte la cabeza

 

2. FAVORECE EL CONSUMO LOCAL

Es importante que cuando viajemos apoyemos el emprendimiento local consumiendo productos o servicios que se produzcan en el destino y cuyos beneficios vayan a parar a la economía local. ¿Cómo lo hacemos? Es muy sencillo y muy lógico.

La gastronomía es parte fundamental de la cultura de un país y cuando viajamos nos encanta probar los diferentes platos típicos. Una de las mejores maneras de descubrir la auténtica gastronomía de un país es acudir a sitios locales. No solamente te vas a asegurar comer muy bien sino que además estarás favoreciendo la economía local. En Camboya hemos comido los mejores noodles en un puesto callejero en Siem Riep, en nuestro paso por Malasia disfrutamos en cada uno de sus food courts, en Italia hemos comido platos de pasta increíbles en restaurantes recomendados por gente local. Por eso, es mejor que evites comer en grandes cadenas de restaurantes y que optes por consumir en restaurantes locales.

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Puestos de comida callejera en George Town

Lo mismo sucede con el alojamiento. Es mucho más responsable intentar alojarse en hoteles u hostales locales que en grandes cadenas hoteleras. Incluso en ocasiones si ves que el alojamiento tiene una página web o email propio es mejor que intentes reservar por ahí. A veces podrás conseguir precios más económicos, ya que evitas las tasas a grandes proveedores.

 

3. TURISMO RESPONSABLE CON PERSONAS

Cuando viajamos vamos a entrar en contacto con la gente local y es una de las cosas que más disfrutamos. En países como Marruecos te van a querer invitar a un té y una charla con los locales siempre es enriquecedora. En India son curiosos por naturaleza y van a querer charlar contigo aunque apenas os podáis entender.

Naturalmente son personas y por eso no debemos hacer comentarios ofensivos al charlar con gente que tenga costumbres o tradiciones diferentes a las nuestras. En algunas ocasiones puede que no compartas algunas de esas costumbres o tradiciones pero siempre se puede hablar con respeto sin ofender a nadie.

Nos parece importante señalar que en muchas ocasiones se usan a niños o personas con alguna discapacidad física como “cepos” para atraer las limosnas de los turistas o para vender unos souvenirs. No es algo nuevo y posiblemente muchos de vosotros hayáis sido testigo de ello. No hacemos ningún bien si damos dinero a estas personas, por mucho que nos parezca generoso de nuestra parte. En el caso de los niños, por ejemplo, estamos fomentando que  no vayan a la escuela porque la familia gana mucho más dinero vendiendo souvenirs a turistas o pidiendo limosna.

Si quieres ayudar a alguna comunidad local, puedes ponerte en contacto con alguna ONG e incluso puedes aprovechar tu visita para conocerla, como nosotras hicimos en India con Semilla para el Cambio en Varanasi, la Fundación Vicente Ferrer en Anantapur y Sonrisas de Bombay en Mumbai. Si quieres, puedes colaborar con ellos y así te garantizas que tu ayuda está siendo bien distribuida.

 

4. TURISMO RESPONSABLE CON ANIMALES

Ver animales y el turismo han ido siempre de la mano y son muchas las personas que quieren entrar en contacto con algunas especies de animales durante sus viajes. ¿Quién no ha soñado con ir a Kenia y hacer un safari o a Uganda a ver gorilas? ¿Quién no ha soñado con bucear con en aguas llenas de pececillos, tortugas o incluso con la posibilidad de bucear con delfines, tiburones o ballenas? ¿Quién no ha querido ver elefantes en Tailandia u orangutanes en Sumatra y Borneo? La lista es interminable pero una cosa debemos tener en cuenta y es que cuando queremos ver animales en un destino al que viajamos tenemos que adoptar una conducta responsable.

No interactuar, ni tocar a los animales es siempre la opción correcta

FAADA es la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales y según datos de su página web 1.000 millones de turistas al año realizan actividades que implican animales; como puedes imaginar el impacto sobre la fauna es inmenso. Por eso, es necesario que tomemos conciencia de que es posible hacer hacer un turismo responsable con animales y evitar el impacto negativo sobre los animales. Para cualquier duda siempre puedes consultar su página web, donde tienen un apartado para el turismo y puedes ver las problemáticas de los diferentes países y las recomendaciones de centros de rescate o proyectos recomendados. Ante la duda, un turismo sin animales es un turismo ético ya que seguro no vas a hacer nada malo relacionado con ellos.

Aquí nos gustaría contarte algunos aspectos que debes tener en cuenta a la hora de hacer turismo con animales. Aunque parezca consejos muy obvios, hemos visto muchas malas prácticas con animales e incluso nosotras mismas hemos sido partícipes cuando no éramos conscientes y creemos que es importante compartirlos para concienciar a la gente:

No tocar, ni alimentar, ni bañar a animales

Es posible que en algún viaje vayas a visitar un santuario o centro de rescate o que incluso tengas la posibilidad de poder ver animales salvajes en libertad. En ninguno de los casos debes tocar al animal. Esto quiere decir que si en un santuario te permiten tocar un tigre o un elefante, como pasa en muchos lugares de Tailandia, no son centros que practican turismo responsable. Mucho menos se debe tocar a animales que estén en libertad y la agencia con la que hagas el tour o avistamiento debe decirlo y evitarlo.

Mono alimentado por turistas en las Batu Caves, Kuala Lumpur

De la misma manera ocurre con la alimentación a los animales. No visites los mal llamados santuarios de tigres en Tailandia donde te ofrecen la posibilidad de dar biberones a crías y tocarlas, o los de elefantes donde además de toquetear al animal puedes bañarle. Evita hacer inmersiones de snorkel o buceo donde se haga feeding, es decir, se eche comida a los animales cortando su cadena migratoria.

Paseos en camello, caballo o elefante

Son muchos los lugares donde te puedes encontrar con este tipo de ofertas. ¿Quién no ha visto carruajes de caballos por Sevilla, Central Park e incluso en Berlín? ¿A quién no le han ofrecido un paseo en dromedario por las pirámides de Giza o por las dunas de Merzouga? ¿Quién no ha visto gente montada en elefantes en Tailandia o India? La lista es larga y debemos evitar los paseos en animales porque no es una actividad responsable.

Normalmente se ofrecen paseos en carruajes con caballos en ciudades y el asfalto destroza la musculatura de los animales. Además los animales soportan un peso excesivo al tirar de los carruajes y las personas y en muchas ocasiones pasan muchas horas al sol. Además en algunos lugares, como en Egipto o Jordania, las condiciones de los animales pueden ser horribles.

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Carruajes de caballo en Petra, Jordania

También puedes visitar países donde te van a ofrecer paseos en dromedario. Nosotras mismas hemos ido a las dunas de Merzouga y hemos hecho el paseo en dromedario, pero hoy por hoy no lo haríamos. Siempre hay otras alternatovas.

Los paseos en elefantes hay que evitarlos totalmente. Los elefantes son animales salvajes y no sirven para cargar mercancías o personas. Para que puedan ser montados, estos animales ha tenido que sufrir torturas, castigos y es una explotación tanto si se monta con silla como sin ella. Por eso, hay que evitar cualquier actividad relacionada con los paseos de elefantes.

Debemos evitar todos estos tipos de paseos y debemos preguntarnos si es totalmente necesario que ese animal nos transporte. La respuesta es NO. Siempre hay alternativas así que busca la que más te convenga y no fomentes este tipo de actividades.

Zoológicos o acuarios

A nosotras nunca nos han gustado los zoológicos, ni siquiera de pequeñas. Hace muchísimos años que no pisamos un zoológico o un acuario y el recuerdo que tenemos es de tristeza al ver a los animales encerrados. Debemos ser conscientes que los animales que nos encontramos en estos lugares están en cautiverio y muchas veces encerrados en espacios totalmente reducidos. Por eso, debemos empezar por ser conscientes de que no debemos contribuir con nuestra visita.

Santuarios o centros de rescate de animales

Todos los animales deberían poder vivir en su hábitat natural, libres de cualquier interferencia por parte del ser humano. Si aún así decidimos visitar un centro que alberga animales salvajes en cautividad cuando viajamos, debemos asegurarnos que el lugar es un centro de rescate real y no un campamento o zoológico que exhibe y explota animales y que se lucra de ellos. Los verdaderos santuarios o centros de rescate deben tener como prioridad al animal y no al turista.

En este sentido nos gustaría comentar el caso de los llamados “santuarios” de elefantes en Tailandia. La explotación de los animales, elefantes y tigres, con fines turísticos es palpable en el norte de Tailandia. Hasta hace unos años se solían ofrecer mucho paseos en elefantes, actividad todavía bastante frecuente, pero de alguna manera los tailandeses parecen ser conscientes de que ese tipo de turismo ya no vende. Que está mal visto montar en elefante.

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Carteles de publicidad de “santuarios” en Chiang Mai, Tailandia

En Tailandia ya existía algún santuario de elefante que rescataba a los animales torturados en centros donde se les montaba o se les hacía realizar otras actividades con fines lucrativos. El problema es que ahora han surgido muchos “santuarios de elefantes” y es nuestra responsabilidad saber si estamos visitando un santuario real. ¿Cómo saberlo?

  • Una pista es que, si el santuario tiene crías, es probable que sea un santuario con un fin de explotación turística. Estos lugares se han dado cuenta de que tienen más negocio si reproducen a estos animales porque saben que ver una cría vende más entre los turistas.
  • Si puedes pagar por verlos, bañarlos, darles de comer, tocarlos y hacerte la (maldita) foto de turno para las redes sociales, no estás en el lugar correcto. Igual que no debes dar un paseo en elefante, ¿por qué crees que estos elefantes tiene que ser toqueteados por turistas diariamente que los bañan? Verlos en la lejanía sí, pero interactuar con ellos no.

Estos centros están poniendo al turista como prioridad y están haciendo negocio con ello. El elefante sigue siendo explotado, solo que ahora es más difícil reconocer en este tipo de actividades la explotación porque parece que estamos haciendo una actividad amigable con animales.

¿Cómo podemos saber si los centros de rescate o santuarios son buenos? Primero, consulta la página web de FAADA e infórmate. También puedes consultar los blogs de algunos viajeros que viajan de manera responsable y que cuentan sus experiencias con animales durante los viajes. Y si dudas, lo mejor es no vayas. 

Nadar con delfines, ballenas o cualquier otro animal acuático

Siempre nos ha gustado el mar, nadar y hacer snorkel. Hace poco hemos descubierto el fascinante mundo marino cuando nos sacamos el PADI Open Water en nuestro viaje a Malasia. Bajo el agua también debemos ser responsables. 

Para empezar, y como seguro que ya te puedes imaginar, nadar con algún animal que se encuentra encerrado en una piscina no es responsable. Normalmente suelen ofrecerte bañarte con cetáceos, en delfinarios. Evita este tipo de actividades porque es totalmente irresponsable.

Existe la posibilidad de que el animal se encuentre en libertad y podamos hacer un tour para verlos e incluso nadar con ellos. En estos casos es muy importante informarse bien de los lugares o centros que realizan este tipo de actividades pues en algunos casos, lo que nos podemos encontrar es un turismo que no respete a los animales. Esto ocurre en Oslob, Filipinas, con los tiburones ballena: se puede nadar con esta especie todo el año porque se les alimenta con comida basura para que cientos de turistas puedan bañarse con ellos, cortando así el ciclo migratorio de esta especie y poniéndola en peligro la vida de este animal. También sucede en otros lugares como en las Islas Caimán con las mantarrayas o el delfín rosado en la Amazonia brasileña.

Ten en cuenta también que si vas a hacer snorkel o buceo, los corales no hay que tocarlos ni pisarlos, al igual que con las especies marinas que te encuentres. A la hora de nadar cerca de animales no debes estresarlos y tienes que guardar siempre una distancia de seguridad o seguir las instrucciones de tu instructor.

Las estrellas de mar

Una mención aparte merecen las estrellas de mar. No se tocan y no se sacan del agua. ¿Por qué? Sencillamente porque las matas. Una estrella de mar muere cuando está más de 30 segundos fuera del agua.

Es frustrante ver en las redes sociales fotos de gente que saca las estrellas de mar para hacerse una foto, ignorando normalmente los carteles explicativos que hay en la mayoría de playas con estrellas de mar en sus orillas. Es por ello que si ves alguna foto en Instagram de este tipo, te plantees que en lugar de dar un like, podrías explicar el motivo por el que esa foto no hay que hacerla.

 

5. RESPETA EL PATRIMONIO

Tenemos que respetar el patrimonio cultural y artístico de los lugares que visitamos y contribuir a su conservación, respetando las normas y los accesos diseñados para su preservación y protección. Eso quiere decir que no tienes que llevarte ninguna piedra de los templos egipcios o de las pirámides de Yucatán, ni debes subir a ningún monumento donde no esté permitido. Tampoco tienes que pintar en las paredes de un monumentos. Quizás eso de pintar sobre los monumentos pueda parecer algo que no ocurre a menudo pero la gente parece tener la (estúpida) necesidad de decir que “ha estado aquí”. Un ejemplo es el East Side Gallery de Berlín, que a veces ha estado tan pintado que pusieron una valla como medida contra este vandalismo.

Visitando la catedral de Monreale, Sicilia

 

6. CUMPLE LAS NORMAS

Las normas están para que todos las cumplamos. Esto quiere decir que no toques lo que no se debe tocar, no vayas por donde está prohibido ir y si está prohibido sacar fotos, no debes sacar fotos. En Phnom Penh visitamos el Toul Sleng, una cárcel durante la dictadura de los Jemeres Rojos ahora convertida en museo. Puedes hacer fotos del exterior pero está totalmente prohibido sacar fotografías en el interior de las salas. Puedes imaginar los horrores que se vivieron ahí y es una cuestión de respeto. Pues bien, nosotras hemos visto muchas fotos en las redes sociales y en blogs del interior de esas salas. Obviamente no hay nadie controlando ni vigilando y nosotras mismas podíamos haber sacado alguna foto sin que nadie nos hubiera vista. Pero las normas están ahí por alguna razón y debemos cumplirlas.

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Foto que se puede hacer del Toul Sleng en Phnom Peng

 

7. REDUCE EL CONSUMO DE PLÁSTICOS

Admitámoslo: es muy difícil vivir sin plástico. Nosotras seguimos consumiendo plástico, pero estamos aprendiendo a reducirlo al máximo. Cuando viajamos, igual que en nuestro día a día, consumimos plástico, por lo que debemos ser conscientes de que hay algunas maneras de evitarlos o reducirlos. En nuestras mochilas (y en nuestro día a día) hemos incluido una serie de productos que ayudan a reducir el consumo de plásticos de un solo uso durante un viaje:

  • Bolsa reutilizable de tela: seguramente compres cosas en tu viaje, regalos, comida o cualquier otra cosa. No cuesta nada llevar una bolsa reutilizable de tela en tu bolso del día a día o en la mochila de viaje para evitar esas bolsas de plástico que te dan en muchas tiendas y que acaban en el contenedor de basura.
  • Botella de agua: ¿Sabes cuántas botellas de agua puedes consumir en un viaje de dos semanas en un lugar donde se recomienda beber agua embotellada y hace calor? Nosotras nunca las hemos contado pero hemos consumido muchas y la cantidad de plástico que se genera comprando agua es una barbaridad. Por eso, nos hemos comprado unas botellas de agua para poder rellenar mientras viajamos. Es verdad que en algunos lugares donde no se puede beber agua del grifo y no hay máquinas que filtran el agua, se hace difícil. En esos casos, debes saber que existen unas botellas con filtro potabilizador incluido y que probablemente adquiramos pronto.

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Además de no generar plástico, el agua se mantiene fresca

  • Utensilios reutilizables: cuando viajas a sitios como el sudeste asiático, comer en puestos callejeros se convierte en una de las mejores experiencias gastronómicas. Eso implica que muchos de los utensilios e incluso recipientes que te ofrecen son de plástico. Usar y tirar. Puedes imaginarte la cantidad de residuos que se generan. Por eso, no cuesta nada llevar un pequeño tupper donde pedir que te pongan la comida, utensilios reutilizables, pajitas de acero o de bambú o bock and roll para envolver algunos alimentos.

Así los zumos están más buenos

  • Pastillas de jabón: en muchos hoteles ponen el champú o gel en botes pequeños, incluso en sobres de un solo uso. Eso genera un plástico totalmente innecesario que podemos evitar si llevamos una pastilla de jabón en nuestro viaje.
  • Copa menstrual: si eres mujer, sabes que las posibilidades de que tengas la regla durante el viaje, son bastante altas. En lugar de llenar la maleta con compresas y tampones y calcular cuántas necesitas, el problema tiene una solución más sencilla: usar la copa menstrual.

 

8. NO ENSUCIES

Qué obvio, ¿verdad? A todos nos gusta pasear por una ciudad y que sus calles estén limpias, ir a una maravillosa playa paradisíaca y que esté limpia o hacer un trekking y no encontrarnos basura por el camino. Todo lo que lleves contigo, debe volver contigo. Además también puedes contribuir al medio ambiente recogiendo residuos, por pocos que sean, estarás ayudando a limpiar el planeta.

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En cualquier playa, en menos de un par de minutos pues encontrar plásticos de un solo uso

 

9. SE CONSECUENTE

Es muy importante ser consecuentes. De nada nos sirve poner todas estos consejos en práctica mientras viajamos sino somos consecuentes con nuestro día a día. Es más, algunas de estas prácticas deberíamos incorporarlas en nuestro día a día y que a la hora de viajar nos salieran de forma automática.

Por eso, respeta a las personas de tu entorno, favorece el consumo local en tu propia ciudad, reduce el plástico en tu día a día, recicla, respeta el patrimonio cultural de tu ciudad, no realices actividades que maltraten a animales, no ensucies, etc.

 

10. COMPARTE TUS EXPERIENCIAS 

No somos perfectas y estamos seguras de que hacemos cosas mal. No se trata tampoco de creerse mejor que nadie y no nos tiene que molestar que nos digan si algo estamos haciendo mal. Se trata de aprender conjuntamente y por ello es necesario intercambiar experiencias y buenas prácticas que favorezcan el turismo responsable a través de las redes sociales, de los blog de viajes o de una simple charla con un amigo o amiga, familiar, o viajero o viajera.

 

Si te ha resultado de interés este post y quieres seguir informándote sobre el tema, os vamos a dejar una serie de enlaces y blogs, que llevan desde hace ya mucho tiempo hablando sobre el turismo responsable y que os pueden servir de ayuda. Y por supuesto, si tienes información extra sobre este tema, no dudes en compartirlo en los comentarios para que. entre todos y todas, podamos aprender más.

  • El Manifiesto del viajero responsable es una guía de principios básicos para viajar de manera responsable que cualquier viajero puede usar a modo de examen personal, antes o después de emprender un viaje.
  • La maleta de Carla lleva desde hace mucho tiempo inspirando a viajeros a viajar sin plástico.
  • El blog de Vivir sin plástico, no sólo se centran en los viajes, sino te dan todo tipo de consejos para llevar una vida libre de plásticos.
  • Mochileros rastreros comparten en sus stories de Instagram mucha información sobre turismo responsable.
  • Andrea trabaja en FAADA y es una experta en turismo responsable con animales. En su blog Travelleating también comparte entradas interesantes sobre el tema.

 

 

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