“Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes: ¡Contemplad mis obras, poderosos, y desesperad! Nada queda a su lado. Alrededor de la decadencia de estas colosales ruinas, infinitas y desnudas se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas”.

Poema de Ozymandias, de Shelley

 

Luxor es una ciudad egipcia situada a 700 km al sur de El Cairo y una de las paradas obligatorias en tu ruta por el país del Nilo. Luxor es la población egipcia edificada sobre las ruinas de una de las ciudades más importantes del antiguo Egipto: Tebas, en egipcio Uaset, la del cetro, una de las insignias reales. Por ello, en Luxor todo visitante quedará sorprendido por la grandiosidad de sus numerosos templos y tumbas. A pesar de que el origen de la ciudad de Tebas se remonta a época prehistórica, su desarrollo administrativo comienza en el Reino Medio y será en el Reino Nuevo cuando alcance su época de mayor esplendor.

Orilla occidental de Luxor

En este momento Tebas se convierte en la capital y es el centro político y religioso más importante del país. Por eso aquí hay muchas monumentos que visitar y en esta entrada anterior ya os propusimos un recorrido por la ciudad en 3 días. Ahora, en este post os contamos cuáles son los templos que no debes perderte si visitas Luxor.

 

Los templos egipcios

Antes de empezar, dejadnos que hablemos primero un poco sobre los templos egipcios para que así comprendas qué son, que simbolizan y que vas a encontrarte en ellos. Para los antiguos egipcios, el templo era la residencia divina, la propia casa del dios o al que estaba consagrado el edificio. En el caso de los templos egipcios, estos no eran concebidos como lugares de culto para el pueblo. y, por tanto, el acceso al templo estaba restringido. Los templos eran un microcosmos y aquí estaban representados todos los aspectos de la creación. De manera general, podemos encontrar las siguientes partes en un templo egipcio:

  • Embarcadero: era de máxima importancia, ya que a través de él llegaban tanto el faraón, como las imágenes de los dioses, así como los suministros que debían llegar al templo.
  • Avenida de esfinges: eran las vías que conectaban el embarcadero con la entrada del templo y se colocaban las esfinges, con función protectora.
  • Murallas: hechas normalmente en adobe, delimitar la propiedad del dios y simbólicamente representan las aguas del oceáno primigenio (Nun).
  • Pilonos: eran el acceso al templo y tenían una función defensiva: sirven para impedir el paso y repeler las fuerzas del caos. Tiene la forma del signo jeroglífico akhet, el “horizonte”. En los pilones suele aparecer el motivo iconográfico de la masacre del enemigo.
  • Obeliscos: frente a los pilones se colocan obeliscos, normalmente en parejas, que también representan la colina primigenia.
  • Colosos: eran grandes figuras del rey que se colocaban frente a los pilones o en las vías procesionales.
  • Patios exteriores: serían los lugares a los que podían acceder todos los egipcios y normalmente son patios sin techar.
  • Sala hipóstila: era la sala repleta de columnas, salvo el eje principal que daba entrada a la capilla principal. Simbólicamente representan la vegetación que surgió alrededor de la colina primigenia.
  • Capilla de la barca: era el lugar donde se guardaba la barca portátil del dios, que se usaba para llevar la imagen de la divinidad durante las procesiones
  • Sanctasanctorum: era el lugar donde habita la figura del dios y simbólicamente representa la colina primigenia que emergió de las aguas primordiales de Nun. Era el lugar más restringido y sólo accedían el rey y los sacerdotes encargados del culto a la estatua del dios. A veces suele haber capillas secundarias a divinidades asociadas al dios principal. Era el lugar más restringido y sólo accedían a él el faraón y las altas jerarquías del clero.

En Luxor los templos están situados en la ribera oriental del Luxor y son el templo de Karnak y el templo de Luxor.

Los templos funerarios dedicados la rey

Los templos funerario egipcios eran los templos destinados al culto del rey difunto y fueron diseñados para conmemorar su reinado y para el culto del rey después de su muerte. Durante el Reino Nuevo, los templos funerarios de los reyes  se construyeron hasta varios kilómetros de distancia de sus tumbas, que se excavaron en en zonas más seguras y secretas, lejos de los ladrones. Por eso motivo, los templos funerarios de los reyes en Luxor se encuentran en la orilla occidental, ya que aquí se situaban las tumbas de los reyes en el conocido Valle de los Reyes.

En Luxor puedes visitar el templo funerario de Hatshepsut en Deir el-Bahari, el Ramesseum,  Medinet Habu o el templo funerario de Seti I, así como los Colosos de Memnón, de los pocos vestigios que quedan del templo funerario de Amenhotep III.

Templo de Karnak

El templo de Karnak está situado en la orilla oriental de Luxor. Este templo es posiblemente el más impresionante e importante de todos lo que puedas visitar, por lo que nosotras lo dejaríamos para el último día. El templo de Karnak abre de 06:00 a 17:00 entre los meses de octubre a abril y de 06:00 a 18:00 en los meses de mayo a septiembre. La entrada al recinto principal cuesta 200 LE y está incluida la Museo al Aire Libre de Karnak. Para la visita al templo de Karnak debes calcular, al menos, un par de horas.

Un poco de historia

Tebas fue la ciudad consagrada al dios Amón, una de las divinidades más importantes del panteón egipcio y cuyo sacerdocio fue extremadamente poderoso. Por ello, no es de extrañar que uno de los templos más impresionantes sea el templo de Karnak, cuyo templo principal está dedicado a este dios y en el que todos los reyes quisieron dejar su huella. Pero en Karnak hay más estructuras. Hay un templo dedicado al dios Montu, que en una época anterior a la Dinastia XII era un dios más importante que el propio Amón en Tebas; hay un templo dedicado a la diosa Mut, la consorte de Amón; también está el templo del dios Khonsu hijo de Amón y Mut; hay un templo dedicado al dios Ptah; otro templo para la fiesta de Opet, para las divinas adoratrices,

Gran sala hipóstila

Karnak es por tanto un reciento enorme y durante muchos siglos fue el más influyente centro religioso de todo Egipto. Fue conocido en la antigüedad como Ipet sut, “el lugar más venerado” y los primeros vestigios del templo se remontan al Reino Medio, momento en el cual Mentuhotep II reunificó el país e hizo de Tebas la capital del país. Desde entonces unos treinta reyes contribuyeron con sus edificaciones a ampliar este templo. Resultado de estas ampliaciones del templo son los 2 kilómetros cuadrados que ocupa hoy la superficie del mismo, un espacio donde cabrían 10 catedrales.

Qué no perderte en tu visita

La gran sala hipóstila es, sin duda, lo que más te impresionará en tu visita a Karnak. Es un espacio arquitectónico cuya cubierta está sustentada por 122 columnas gigantescas que miden 23 metros de altura. Te aseguramos que te sentirás pequeñito y te invitamos a perderte por ellas y pasear.

En el Akhmenu o jardín botánico de Tutmosis III podrás ver unos relieves con la flora y la fauna que este rey encontró durante sus campañas en Siria y Palestina, y que se trajo de vuelta a Egipto.

El Museo al Aire Libre de Karnak no es uno de los lugares más visitados pero sin duda merece la pena. Aquí encontrarás la capilla blanca de Sesostris I, donde verás un ejemplo de los jeroglíficos más bonitos conservados, la capilla roja de Hatshepsut y la capilla de alabastro de Amenhotep I.

Jeroglíficos de la la capilla blanca de Sesostris I en el Museo al aire libre de Karnak

Tampoco debes perderte el templo de Ramsés III en el primer patio, el obelisco de Hatshepsut (el  más alto de todos), el lago sagrado y el templo de Khonsu en el eje sur.

 

El templo de Luxor

El templo de Luxor está situado en la orilla oriental de la ciudad. El templo de Luxor abre de 06:00 a 22:00 y la entrada cuesta 160 LE. Para la visita calcula al menos una hora. Si quieres evitar aglomeraciones de turistas, te recomendamos que vayas a visitar el templo a primera hora de la mañana. Eso sí, visitar el templo al atardecer es algo mágico, a pesar de que haya más gente.

Un poco de historia

Este templo fue construido por diferentes reyes pero se puede decir que los mayores constructores fueron dos reyes del Reino Nuevo: Amenhotep III y Ramsés II. Era el santuario de Amonemopet, y fue construido para las ceremonias del Opet. La fiesta de Opet era la celebración religiosa más importante de Tebas y en ella se sacaban en procesión los barcas sagradas de la tríada tebana: Amón, Mut y Khonsu. Las estatuas de estos dioses se reunían cada año en la temporada de inundaciones con la de Amón de Opet.

Gran patio de Ramsés II en el templo de Luxor

Qué no perderte en tu visita

La avenida de esfinges se encuentra situada delante del templo y se prolonga hasta el templo de Karnak, a 3 km al norte. Actualmente está siendo excavada completamente.

El gran patio de Ramsés II es impresionante y llamará tu atención la mezquita de Abu el Haggag, del siglo XIV, que se encuentra en la esquina noroeste. Fue redescubierta en el siglo XIX cuando excavaban el templo y los habitantes musulmanes de la ciudad se resistieron a que fuera destruida. Gracias a eso, podemos apreciar esta mezcla de elementos egipcios e islámicos. Si tu visita al gran patio de Ramses II coincide con la llamada a la oración, vivirás una experiencia difícil de olvidar.

La sala de nacimiento de Amenhotep III se encuentra más allá de la sala hipóstila. Aquí nos encontramos con las capillas de Amón, Mut y Khonsu. Hacia el este, hay dos salas y es en una de ellas donde este rey representó su ciclo de nacimiento divino.

Destacan también el enorme primer pilón y las colosales estatuas de Ramsés II, la columnata de Amenhotep III, los relieves de la fiesta de Opet y la sala hipóstila.

 

Templo de Hatshepsut

El templo de Hatshepsut se sitúa en la orilla occidental de Luxor y es el templo mortuorio de la reina Hatshepsut. El templo abre de 08:00 a 17:00 y la entrada cuesta 140 LE. Se sitúa en una zona de la necrópolis tebana conocida como Deir elBahari. Al llegar podrás comprobar como el templo, excavado en la roca y al que se accede a través de una serie de rampas y terrazas, queda totalmente integrado con los despeñaderos de la imponente montaña tebana. La entrada se compra en el mismo templo. Para su visita calcula una hora.

El templo de Hatshepsut

Un poco de historia

Fue en honor a la reina Hatshepsut que se erigió este monumento. Hatshepsut era la esposa del rey Tutmosis II y, al morir este y ser el sucesor aún un niño, asumió la regencia. Finalmente, Hatshepsut se proclamó rey de Egipto y es conocida por ser la mujer que estuvo durante más tiempo gobernando Egipto. La realeza estaba reservada a los hombres y por eso Hatshepsut se representa como un hombre en los relieves. Su templo funerario se llamaba djeser djeseru el más sagrado de los sagrados”. Presenta un diseño extraño, pero no único, porque se inspiró en el templo vecino de Mentuhotep II.

Qué no perderte en tu visita

En la terraza intermedia a la derecha destacan los relieves que narran el nacimiento divino de Hatshepsut y la capilla de Anubis. Los mencionados relieves son el primer ciclo de nacimiento divino íntegro que se conserva. La reina nos cuenta cómo Amón es su padre para así legitimar su posición como gobernante de Egipto. En una de las escenas, la madre de la reina aparece embarazada. Es una de las pocas imágenes que se conservan de mujeres embarazadas en el antiguo Egipto. En la capilla de Anubis podrás ver la damnatio memoriae (condena a la memoria) que se hizo a Hatshepsut tras su reinado, borrando sus nombres de los monumentos.

Relieves de la capilla de Hathor

En la terraza intermedia a la izquierda nos encontramos con los relieves que narran la expedición a Punt y la capilla de Hathor. La expedición se llevó a cabo para recolectar árboles de mirra, necesarios para el incienso de las ceremonias, se describen extraños animales y plantas y se puede ver la arquitectura de las casas de los habitantes de Punt. Interesante es el relieve de la mujer rechoncha y de aspecto bastante diferente al que nos tiene acostumbrados el arte egipcio. En la capilla de Hathor destacan las columnas con sus capiteles hathóricos en forma de vaca y los relieves donde vemos cómo la reina es amamantada por la vaca Hathor.

 

Medinet Habu

Medinet Habu es el templo funerario de Ramsés III y se sitúa en la orilla occidental de Luxor. La entrada se compra en la oficina de tickets situada cerca del Hotel Nourth El Gourna. Abre de 06:00 a 17:00 y la entrada cuesta 100 LE. No son muchos los turistas que se acercan hasta Medinet Habu y en nuestra última visita estuvimos solas. Podría decir que es uno de nuestros templos preferidos y creemos que deberías incluirlo en tu visita a Luxor.

Un poco de historia

Tutmosis III y Hatshepsut levantaron un pequeño templo dedicado al dios Amón y, años más tarde, el rey Ramsés III eligió esta localización para construir su templo funerario, diseñado tomando como ejemplo el Ramesseum de su predecesor Ramses II.

Medinet Habu

Qué no perderte en tu visita

En el primer patio destacan los relieves que narran la victoria sobre los libios y destaca uno de ellos donde los escribas cuentan las  manos y los genitales de los enemigos.

En el primer patio a la izquierda hay restos del palacio del rey y la ventana de apariciones. Desde esta ventana que unía el palacio y el patio, el rey se mostraba ante sus súbditos.

En el segundo patio y en la gran sala hipóstila destaca el color que se conserva en muchos de los relieves. Te recomendamos alzar la vista y disfrutar de la variedad cromática que te hará hacerte una idea de cómo lucían los templos egipcios en sus días.

 

Ramesseum

El Ramesseum es el templo funerario de Ramsés II y se sitúa en la orilla occidental de Luxor. Abre de 06:00 a 17:00 y la entrada cuesta 80 LE. La entrada se compra en la oficina de tickets situada cerca del Hotel Nourth El Gourna. Es un templo pequeño y es probable que no te cruces con ningún turista.

Un poco de historia

Ramsés II es uno de los reyes más conocidos del antiguo Egipto y esto se debe a la cantidad de monumentos que se conservan de sus reinado por todo Egipto. El Ramesseum es su templo funerario y, aunque quizás no es uno de los monumentos de este rey que mejor se conservan, sin duda merece la pena visitarlo.

Qué no perderte en tu visita

La restos de la estatua de Ramsés II que se encuentra en el primer patio. En realidad aquí hubo dos colosos de este rey pero en la actualidad solo se conserva los restos de unos de ellos: la base y el torso de 17 metros de altura. Es imponente. Los restos de esta estatua inspiraron el poema de Ozymandias, del inglés Shelley, en el que aprovechó el hecho innegable de la mortalidad de Ramsés II para mofarse de sus ansias de inmortalidad. El poema es el siguiente: “conocí a un viajero de un antiguo país que dijo: “Dos enormes piernas de piedra se yerguen sin su tronco en el desierto…junto a ellas, en la arena, semihundido descansa un rostro hechos pedazos, cuyo ceño fruncido y mueca en la boca,, y desdén de frio dominio, cuentan que su escultor comprendió bien esas pasiones que todavía sobreviven, grabadas en la pierda inerte, a la mano que se mofó de ellas y al corazón que las alimentó. Y en el pedestal se leen estas palabras: “Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes: ¡Contemplad mis obras, poderosos, y desesperad! Nada queda a su lado. Alrededor de la decadencia de estas colosales ruinas, infinitas y desnudas se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas”.

Como curiosidad, para los fans de la serie Breaking Bad uno de los últimos capítulos de la serie lleva por nombre Ozymandias. ¿Adivináis por qué?

Destaca también la sala hipóstila, donde se conservan en pie 39 columnas campaniformes con capiteles papiriformes que están adornadas con escenas del rey ante diferentes dioses. Además, se conserva muy bien el techo pintado de azul con estrellas de oro.

Ramesseum

Los Colosos de Memnón

Los colosos de Memnón son los resto del mayor de los templos funerarios de la antigua Tebas: el dedicado a Amenhotep III. Hoy en día, quedan muy poco de este templo. La razón por la que no se conserva casi nada de este templo es porque para su construcción se emplearon muchos ladrillos de abode y, además, el templo estaba situado en la llanura inundable, lo que hizo que ya en tiempos antiguos comenzase su deterioro.

Lo más significativo que queda de este templo son las dos estatuas colosales fragmentadas que representan a este rey y que estarían ante el primer pilono.  Los colosos, de 20 metros de altura, muestran al rey, con los brazos sobre las piernas, y portando el tocado nemes y la falda plisada y junto a las piernas de ambas estatuas vemos a varias mujeres ( su madre su mujer y una de sus hijas).

colosos-memnon

Colosos de Memnon

Esperamos que este post te sirva en tu visita a Luxor y que puedas disfrutar de la oportunidad de visitar estos vestigios que han sobrevivido tanto tiempo a lo largo de los años. No pierdas ojo a la cantidad de detalles que se encuentran en sus relieves e imagina cómo sería ver los templos en todo su esplendor en aquella época.

 

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