Estambul es una de las ciudades más importantes de Turquía e históricamente ha sido el nexo de las civilizaciones occidentales y orientales. A pesar de haber sido la capital de diferentes imperios a lo largo de la historia, desde 1923 la capital del país es Ankara. Aún así, Estambul es el centro histórico, cultural y económico de Turquía y una de las ciudades más fascinantes que hemos visitado hasta ahora. En este post te contamos todo lo qué ver en la ciudad para que aproveches al máximo tu visita.

 

UN POCO DE HISTORIA

La historia de Estambul, la antigua Bizancio y Constantinopla, está marcada por su privilegiada situación geográfica en la desembocadura del estrecho del Bósforo. De hecho, Estambul ha sido durante muchos siglos uno de los centros más importantes de poder político y económico del mundo.

Se cree que en sus orígenes la región estuvo habitada por tribus asiáticas pero no es hasta el siglo VII a. C. que los colonos griegos fundaron una ciudad en este emplazamiento. Llamaron a la ciudad Bizancio, en honor a su rey Byzas. El rey Byzas eligió el lugar después de consultar a un oráculo de Delfos que le dijo que se estableciera una ciudad frente a la “tierra de los ciegos”. Así Byzas comenzó su búsqueda, y tras llegar a Estambul, dijo que ese sería el emplazamiento de la nueva ciudad porque los pobladores anteriores debieron haber estado ciegos para haber pasado por alto esta magnífica ubicación.

Desde su fundación y en los siguientes siglos la ciudad estuvo en manos de persas, espartanos, atenienses y macedonios hasta que formó parte de Roma en el año 191 a. C., primero como aliada de Roma y luego como posesión directa de Roma.

En el año 330 el emperador Constantino I el Grande eligió esta ciudad como capital del Imperio Romano y la llamó Nova Roma o Constantinópolis, en su honor. El nombre de Nova Roma apenas se usó pero desde entonces se conoció a la antigua Bizancio como Constantinopla.

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Santa Sofía

En el año 395 el Imperio Romano se dividió en dos: el Imperio Romano de Occidente y el Imperio Romano oriental, conocido como Imperio Bizantino, cuya capital fue Constantinopla. Mientras que la parte occidental del Imperio Romano entró en una crisis económica, comercial, política y demográfica, el Imperio de Bizancio vivió una época de esplendor gracias a la situación geográfica de Constantinopla, que controlaba las rutas comerciales entre Asia y Europa, así como el paso del Mar Mediterráneo al Mar Negro.

De esta época son algunos de los monumentos más importantes que se pueden visitar hoy en Estambul, como la iglesia de Santa Sofía, la obra maestra del arte bizantino. En 1453 se produjo la caída de Constantinopla bajo el dominio turco y este acontecimiento fue tan relevante para la sociedad de la época que se considera el final de la Edad Media.

El nombre de la ciudad cambió a Istambul, aunque en Europa se siguió usando el nombre de Constantinopla hasta el siglo XX. Durante el período otomano la ciudad sufrió un cambio cultural completo y pasó de ser una ciudad bizantina y cristiana ortodoxa, a ser una ciudad otomana e islámica. En este momento Santa Sofía se convierte en mezquita y durante la dominación turca se construyeron algunas de las mezquitas más importantes de la ciudad, como la Mezquita de Suleiman o la Mezquita del Sultán Ahmed.

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La figura de Atatürk en las calles de Estambul

El 29 de octubre de 1923 Atatürk estableció la República de Turquía y la capital fue trasladada a Ankara. En 1930 se adoptó İstanbul como nombre oficial de la ciudad y, aunque ya no es la capital del país, es centro histórico, cultural y económico de Turquía y una de las ciudades más importantes del país.

 

LUGARES DE INTERÉS

En este mapa de Turquía, en el desplegable de Estambul, encontrarás marcados todos los lugares que te recomendamos en este post.

Santa Sofia

Santa Sofía es la obra maestra del arte bizantino y uno de iconos de la ciudad y de Turquía. Del griego, Hagia Sophia, el nombre de Santa Sofía es una transcripción fonética al latín de la palabra griega “sabiduría” (sophia), por lo que su correcta traducción sería “Santa Sabiduría” y no “Santa Sofía”.

La primera iglesia data del año 360, durante el gobierno de Constancio II, y fue una de las principales iglesias de Bizancio. Teodosio II mandó construir una segunda iglesia que se inauguró en el año 415. Sin embargo, la construcción actual es obra del emperador Justiniano I que, en el año 532, decidió hacer una basílica más grande que sus predecesoras. Tras la conquista de Constantinopla por el Imperio Otomano, el edificio fue transformado en mezquita, manteniendo esta función durante cinco siglos, desde 1453 hasta 1931. Desde 1931 la mezquita se cerró al público y abrió cuatro años más tarde como museo. El uso del complejo como lugar de culto (mezquita o iglesia) está estrictamente prohibido pero desde 2006 el gobierno turco permitió la asignación de una pequeña habitación en el complejo del templo para ser utilizada como sala de oración para musulmanes y cristianos.

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Interior de Santa Sofía

El exterior de Santa Sofía es bastante sobrio, sin embargo el interior de Santa Sofía es, simplemente, sobrecogedor: al entrar no puedes evitar levantar la mirada y toparte con la enorme cúpula, de 30 metros de diámetro, que cubre toda la planta cuadrada del edificio. La cúpula descansa a su vez sobre cuatro arcos que están sostenidos por cuatro pilares. Además hay dos semicúpulas que hacen de contrafuertes. Todo ello decorado con mosaicos bizantinos de gran interés histórico; el más destacado es el mosaico del Pantocrátor, uno de los más bellos mosaicos del arte bizantino.

Abre todos los días de 09:00 a 17:00, excepto los domingos que está cerrado. El precio de la entrada es de 72 liras turcas.

Mezquita del Sultán Ahmed o Mezquita Azul

Situada en frente de Santa Sofía, es una de las mezquitas más importantes de Estambul. Fue construida por el Sultán Ahmed I entre 1609 y 1616 e inaugurada un año más tarde durante el mandato de Mustafá I.

Cuenta con una de las cúpulas más grandes del mundo y, por dentro, dicha cúpula está decorada con más de 20.000 azulejos de color azul, por lo que puedes imaginar de dónde le viene el nombre de Mezquita Azul. Sin embargo, los turcos no la conocen bajo este nombre. En el momento de su construcción tuvo seis minaretes, algo que provocó cierta polémica, ya que la Meca también contaba con seis minaretes. Como solución, se optó por construir un séptimo minarete en la mezquita de la Meca para marcar la diferencia.

Por desgracia, durante nuestra visita estaba en construcción, por lo que no pudimos apreciar la grandeza y majestuosidad del interior de este edificio. Se puede visitar gratuitamente, excepto durante las horas de rezo. Debes tener en cuenta que la mezquita es un lugar de culto, por lo que hay que entrar sin zapatos, las mujeres debemos cubrirnos los hombros y el pelo y los hombres no pueden entrar con pantalón corto (en caso de que lo lleven tendrán que taparse).

Palacio de Topkapi

Situado entre el Cuerno de Oro y el mar de Mármara, el palacio Topkapi fue el centro administrativo del Imperio Otomano desde 1465 hasta 1853. El palacio es un conjunto de edificios, todos ellos unidos por patios y jardines. El complejo es enorme y ocupa un total de 700.000 m², rodeados por una muralla bizantina.

Actualmente el Palacio de Topkapi es un museo de la época imperial y su visita es totalmente recomendable. Durante la visita no debes perderte las cocinas reales, la colección de armas, la puerta imperial o los establos reales. Desde dentro del Palacio Topkapi hay unas vistas muy bonitas la Bósforo.

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Palacio de Topkapi

Aquí también puedes las reliquias de Mahoma, una serie de objetos pertenecientes al profeta Mahoma, que son consideradas las reliquias más sagradas del mundo musulmán. Entre ellas destacan el Santo Manto, el arco y la espada, así como pelo de su barba y un relicario donde se conserva un diente. Esta sala es, por lo tanto, lugar de peregrinación para los musulmanes. Nosotras no lo visitamos, ya que la cola para ver las reliquias era excesivamente larga.

Dentro del Palacio Topkapi también se puede visitar el el harén. El harén era el recinto donde residía el Sultán, su familia, las concubinas y los eunucos. En este conjunto de salas, revestidas con azulejos, pinturas y cúpulas revestidas, uno se puede imaginar la majestuosidad de cómo se vivió durante el Imperio Otomano.

Abre todos los días de 09:00 a 18:00, excepto los martes que está cerrado. El precio de la entrada es de 72 liras turcas. El harén no está incluido en la entrada y cuesta 42 liras turas extras.

Cisternas 

Las cisternas eran los depósitos que se construyeron en época bizantina para que la ciudad tuviera reservas de agua en caso de que se produjera algún ataque. El suelo de la antigua Constantinopla estaba lleno de cisternas y había unas 60 grandes cisternas.

La Cisterna Basílica es la más grande y espectacular. Se la conoce como el “Palacio Sumergido” y se calcula que en el interior se podían almacenar unos 100.000 m³ de agua. Esta cisterna tiene 336 columnas de 9 metros de altura. Entre las 336 columnas, hay dos que tienen como base una cabeza de Medusa, el ser mitológico que convertía en piedra a quien mirara. Abre todos los días de 09:00 a 17:30. El precio de la entrada es de 72 liras turcas.

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Cisterna Basílica

Si quieres ver una cisterna gratuita te recomendamos que visites la tienda de alfombras Nakkaş ya que en el piso de abajo del edificio hay una cisterna y está abierta al público de manera gratuita. Es menos impresionante que la Cisterna Basílica, pero bien merece una visita.

Hipódromo de Constantinopla

Actualmente es la Plaza Sultán Ahmet, pero durante la época bizantina fue el centro deportivo y social de Constantinopla. En el mundo antiguo, la hípica y las carreras de carros eran pasatiempos muy populares y los hipódromos fueron bastante comunes en las ciudades griegas durante los periodos helenístico, romano y bizantino.

Destaca lo que era la antigua espina del hipódromo, que era un muro bajo que dividía la arena del hipódromo y que se decoraba con obeliscos, estatuas y otros ornamentos. Aquí se conserva una columna serpentiforme, que estaba en el templo de Apolo en Delfos y fue traída por Constantino el Grande.

También hay un obelisco de Tutmosis III que se encontraba en el templo de Karnak en Luxor. El emperador Constancio II mandó trasladar dos obeliscos: uno el circo máximo de Roma y otro para Alejandría para conmemorar sus veinte años en el trono. Años más tarde, Teodosio trasladó el obeslisco de Alejandrina al hipódromo de Constantinopla y por eso se le conoce como el obelisco de Teodosio.

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Obelisco de Tutmosis III

Mezquita de Suleiman

Situada en una de las colinas de Estambul, es una mezquita imperial otomana que ofrece unas vistas panorámicas de la ciudad muy bonitas. Fue construida entre los años 1550 y 1558 por encargo del sultán Suleiman I El Magnífico.

Lo que más impresiona es su tamaño, sobre todo apreciable desde el interior, con una decoración con colores más apagados, pero muy impresionante.

Como todas las mezquitas de Estambul, se puede visitar gratuitamente, excepto durante las horas de culto. Debes tener en cuenta que la mezquita es un lugar de culto, por lo que hay que entrar sin zapatos, las mujeres debemos cubrirnos los hombros y el pelo y los hombres no pueden entrar con pantalón corto (en caso de que lo lleven tendrán que taparse).

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Exterior de la mezquita de Suleiman

Gran Bazar y el Bazar de las Especias

Muy cerca de Santa Sofía, está el Gran Bazar, en el que puedes perderte y poner a prueba tus dotes para el regateo. Sinceramente nosotras no le vimos mucho encanto, ya que creemos que la autenticidad ha dado paso a los souvenirs y cacharros “made in China”.

Callejeando por el Gran Bazar y llegando casi al puente Gálata, te encontrarás también con el Bazar de las Especias. Es es un bazar techado donde venden, como te puedes imaginar por el spoiler de su nombre, todo tipo de especias.

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Calles del gran Bazar

Tenemos que confesar que, aun siendo muy fans de los mercados, hemos visto mercados y bazares con muchísimo más encanto que estos. Como de todas formas están muy cerca de todos los monumentos, puedes pasarte a dar una vuelta.

Si tienes hambre y te gustan los restaurantes más locales, te recomendamos el pollo a la brasa del Közde Kanatçı Muro o en el restaurante Ozkan Koftecisi. ¡Ambos sitios muy recomendables y muy cerca del Bazar de las Especias!

Barrio de Faith

Situado al noroeste del Cuerno de Oro, Faith es uno de los distritos más grandes de Estambul. Se le conoce como el “verdadero Estambul” o el “primer Estambul” ya que es el barrio antiguo de la ciudad. Actualmente es uno de los barrios más “conservadores” de Estambul, ya que es la zona islámica ortodoxa de la ciudad.

El contraste con el Estambul europeo es evidente en cuanto te adentras en sus calles: mujeres ataviadas con el velo tradicional, comercios locales, muy pocos turistas… En definitiva, escenas cotidianas del Estambul no turístico.

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Barrio de Faith

Lo más destacado del barrio es la Mezquita de Faith, una de las mezquitas más impresionantes de la ciudad. Es la primera mezquita imperial y fue mandada construir por el sultán Mehmed II tras la conquista de Constantinopla, en el siglo XV. En el siglo XVIII fue reconstruida y actualmente es una de las más grandes de la ciudad. Destaca su enorme cúpula de 26 metros de diámetro que se puede ver desde diferentes puntos de la ciudad. Aquí se encuentra el mausoleo de Mehmed II, venerado en toda Turquía y, por lo tanto, es un lugar de peregrinación.

Como todas las mezquitas de Estambul, se puede visitar gratuitamente, excepto durante las horas de culto. Debes tener en cuenta que la mezquita es un lugar de culto, por lo que hay que entrar sin zapatos, las mujeres debemos cubrirnos los hombros y el pelo y los hombres no pueden entrar con pantalón corto (en caso de que lo lleven tendrán que taparse).

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Interior de la mezquita de Faith

Barrio de Balat

Balat fue el barrio judío durante la época bizantina y otomana y por eso todavía se pueden ver tres sinagogas en este barrio. Aquí vivieron muchos de los judíos expulsados de España, hasta que éstos emigraron a Israel en el siglo XX.

Actualmente se está convirtiendo en un barrio de moda y hay muchas cafeterías y comercios hipsters. Se ha hecho famoso por las casas otomanas de madera que, aunque se pueden ver por muchos sitios de Estambul, aquí las han restaurado y pintado de colores, por lo que le da un ambiente muy colorido y distinto al barrio.

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Barrio de Balat

La calle principal de barrio es la calle Vodina. Te recomendamos que la recorras y te pierdas por sus calles adyacentes. También tienes que buscar la empinada y pintoresca calle de Merdivenli Yokuşu.

Aún así, si sales de las calles más típicas y que se están volviendo turísticas, te vas a encontrar calles con mucho encanto y estampas cotidianas.

Üsküdar, o la zona asiática

Estambul es la única ciudad del mundo donde puedes cruzar de continente dentro de la misma ciudad.

Puedes cruzar fácilmente de dos formas: en ferry local, que sale desde el embarcadero de Eminönü y viene incluido con la tarjeta de transporte, o en metro que une la estación de Sirkeci hasta la estación Üsküdar. Nuestra recomendación es que cruces en ferry y vuelvas en metro.

La mejor hora para cruzar a esta parte de la ciudad es antes del atardecer, para que puedas disfrutar de ese momento desde el famoso y ajetreado café de las Alfombras. Este café es un constante ir y venir de gente local que vienen a tomar un té y pipas. Si quieres pedir, simplemente siéntate que ya vendrán a ofrecerte los diferentes camareros y vendedores todo tipo de cosas.

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Atardecer desde el café de las Alfombras

Si tienes hambre y te encuentras en esta zona de la ciudad, te recomendamos el bocadillo de pescado del restaurante Saray Balık Köfte. ¡Buenísimo!

Torre Gálata y alrededores

La Torre Gálata es una torre medieval de piedra, situada en el barrio de Gálata. Aunque recomiendan subir para ver el atardecer, te recomendamos que lo hagas a cualquier otra hora del día, ya que la vista es igual de bonita y evitas una interminable cola. Abre todos los días de 09:00 a 18:00. El precio de la entrada es de 35 liras turcas.

Desde la Torre Gálata puedes subir por la calle comercial Istiklal, que tiene un ambiente muy animado de noche. Parece que las tiendas aquí no tengan horarios, ya que hay bastante bullicio de gente hasta altas horas de la noche. Si te encuentras por la zona te recomendamos probar el Adana Kebab en el restaurante Dürümzade.

Esta calle desemboca en la animada Plaza Taksim, conocida por ser el centro de la Estambul moderna. Si tenéis la oportunidad podéis probar las Islak Hamburguer o “hamburguesas turcas”. Son trozos de pan con carne sazonada en su interior y que están riquísimas. Se pueden comer en toda la ciudad pero muchos turcos las comen en los puesto de comida rápida que hay en la Plaza Taksim. Uno de estos locales, bastante popular, es el Kizilkayalar

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Atardecer desde el puente Gálata

Uno de los atardeceres más bonitos que vimos en Estambul fue desde el puente Gálata: te recomendamos acercarte hasta aquí cuando empiece el atardecer. En la parte superior del puente verás a multitud de pescadores, reunidos charlando a la espera de pescar algo. Además, más o menos el centro del puente, puedes bajarte a una plataforma desde donde tendrás unas vistas muy bonitas.

Nosotras elegimos esta zona para alojarnos, ya que puedes andar hasta casi todos los puntos turísticos de la ciudad sin ser una zona excesivamente turística. Es un barrio un poco más local y animado. Aunque muy modesto, nos alojamos en el Hotel Golden Galata y lo recomendamos. ¡Además tienen agua para rellenar gratuitamente en la habitación!

Si te alojas por esta zona, te recomendamos acabar el día en el Hamman Ağa. Aunque es una hammam un poco turístico, la experiencia nos gustó mucho. Si quieres ir, tendrás que reservar, ya que suele estar lleno. Si volvemos a Estambul, nos gustaría buscar uno un poco más local, así que si tienes alguna recomendación, cuéntanosla en los comentarios.

Muralla de Constantinopla

Las murallas de Constantinopla han sido la última gran fortificación de la antigüedad y una de las murallas más elaboradas jamás construidas. Inicialmente construidas por Constantino el Grande, estas murallas rodeaban la antigua capital del Imperio Romano de Oriente y sirvieron para proteger la ciudad de los ataques terrestres y marinos. Cuando la ciudad creció, en el siglo V, se construyó una doble pared, conocida como los famosos muros de Teodosio.

El uso de cañones y de pólvora hicieron que estas murallas, hasta entonces inexpugnables, fueran cada vez más vulnerables y en 1453 la ciudad cayó en manos de los otomanos.

Aunque las murallas se mantuvieron en pie casi toda la época otomana, los terremotos y la falta de mantenimiento han hecho que, aunque actualmente quedan en pie varios trozos de la muralla, no sea un monumento muy espectacular para visitar. Es una pena que una parte tan importante de la historia de la ciudad de Estambul no esté cuidadosamente restaurada y cuidada.

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Muralla de Constantinopla desde la Puerta de Kaligaria

Nosotras visitamos la parte de la muralla que se ve desde la Puerta de Kaligarialuego fuimos andando paralelamente a la muralla. No es una zona demasiado turística y caminando por la calle Hoca Çakır nos sentimos un poco inseguras y nos vimos envueltas, sin quererlo, en una pelea callejera, por lo que tuvimos que irnos dirección Ballat, sin poder acabar de ver toda esta zona. Creemos que básicamente esta experiencia negativa se puede resumir en que estuvimos en el momento y lugar equivocados.

Estación del Orient Express

El Orient Express era una tren lujoso y emblemático que unía París y Estambul en un recorrido de 65 horas. Este recorrido se hizo de manera regular entre 1883 y 1977, pero con la llegada de la aviación dejó de tener relevancia.

Actualmente la estación de Sirkeci es la estación desde donde partía (o llegaba) el Orient Express. La estación es muy bonita y, en la parte izquierda, hay una sala de espera donde uno se puede imaginar a los pasajeros de la época esperando la llegada del famoso tren, una cafetería y una exposición gratuita con utensilios del Orient Express.

Es una parada corta, pero muy interesante, sobre todo si has leído el famosísimo libro de Agatha Christie «Asesinato en el Orient Express» (1934).

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Estación del Orient Express

 

Esperamos que esta guía de Estambul te sea de utilidad para preparar tu viaje por ésta increíble, bella y fascinante ciudad. Y te aseguramos que es una ciudad te no deja indiferente y que siempre te parecerán pocos los días que pases en esta ciudad.

 

 

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