La capital de Portugal, fundada por el mismísimo Ulises según cuenta la leyenda, es una ciudad rodeada de colinas, de ahí que se conozca a Lisboa como la ciudad de las siete colinas. Lisboa tiene un encanto especial: los azulejos de sus fachadas que brillan con el sol, las pequeñas callejuelas empinadas, sus famosos tranvías, una rica gastronomía… Es un destino ideal para planificar una escapada de fin de semana. Por eso te proponemos qué ver en la capital lusitana en tres días.

Fachadas de Lisboa 

Antes de proponerte nuestro recorrido, nos gustaría recomendarte la Lisboa Card, una tarjeta turística que sirve para moverse en transporte público (metro, elevadores, tranvías, autobuses y algunos trenes) así como para acceder de forma gratuita o con importantes descuentos a museos, monumentos y lugares de ocio. Aquí puedes consultar los precios y los monumentos de entrada gratuita.

 

DÍA 1

El primer día lo puedes dedicar a la visita de los barrios de la Baixa, el Chiado y el Barrio Alto. Una buena forma de ver el centro histórico es unirte a una de las diferentes visitas guiadas. Existen varias empresas que ofertan free tours y que te enseñan el centro histórico de Lisboa en un recorrido que suele durar unas 3 o 4 horas. Estas visitas guiadas salen a diferentes horas a lo largo del día desde el Monumento de Camões. Nosotras optamos por hacer un free tour durante nuestra visita a Lisboa porque creemos que las visitas con una buena explicación, ganan.

Si prefieres visitar el centro por tu cuenta, aquí te proponemos un recorrido. Puedes comenzar la visita por La Baixa que, como su propio nombre indica, es el barrio que está situado en la parte baja de la ciudad. A ambos lados se sitúan los barrios de Alfama y el Chiado. La Baixa es el corazón del centro histórico de Lisboa y donde se sitúan la mayor parte de los comercios de la ciudad. Reconstruido tras el incendio del siglo XVIII por el Marqués de Pombal, es un barrio de estilo clásico y de calles geométricas en el que abundan las fachadas cubiertas de azulejos tan típicos de Portugal.

Puedes empezar la visita por la famosa Plaza del Comercio (Praça do Comércio), una explanada que se abre al río y donde nos encontramos el Arco de Triunfo de la Rua Augusta (Arco da Rua Augusta). Continúa la visita por la Rua Augusta, que es la calle más turística y que une de norte a sur el barrio desde la Plaza del Comercio hasta la Plaza de Don Pedro IV, que coloquialmente se conoce como el Rossio. Aquí destaca la estatua del rey Pedro IV y la vistosa estación de tren de Rossio. Cerca se encuentra también la concurrida Plaza de Figuera y la Iglesia de Sao Domingo. Un buen lugar para comer es la Marisquería Uma, conocida por tan solo ofrecer arroz caldoso en su menú.

Convento do Carmo

La visita continua por el Chiado y para ello te puedes dirigir al famoso Elevador de Santa Justa que une ambos barrios. Lamentablemente el elevador, a pesar de ser un medio de transporte útil para los habitantes de Lisboa, se ha convertido en una atracción turística y para usarlo suele haber una enorme cola, con lo que es mejor subir a la parte alta andando. El barrio del Chiado es un barrio de tradición intelectual. En la visita de Chiado destacan las ruinas del Convento do Carmo que hoy se han convertido en Museo Arqueológico. En este barrio se pueden encontrar algunas de las librerías más tradicionales de Lisboa o cafés con tradición literaria, como A Brasileira, con su estatua de Fernando Pessoa junto a su puerta. Destaca también la visita a la Plaza de Luis Camões donde se encuentra en Monumento de Camões. Fue uno de los escenarios de la Revolución de los Claveles y marca el límite entre Chiado y el barrio Alto.

Calle del Barrio Alto

El Barrio Alto es, quizás, el mejor lugar para terminar el día porque es un barrio conocido por su vida nocturna. Hay bares de diversos estilos se puede ir a escuchar fados y es un sitio entretenido. Pero antes puedes acercarte al Miradouro de Sao Pedro de Alcántara desde donde se puede disfrutar de unas vistas de la Baixa, el Tajo y la colina del Castillo de San Jorge. Además, te aconsejamos perderte por sus calles e ir disfrutando de sus callejuelas y de sus diferentes azulejos.

 

DÍA 2

El segundo día en Lisboa lo puedes dedicar a visitar Alfama, uno de los barrios más famosos de Lisboa que se sitúa en una colina al este de la Baixa. El barrio de Alfama es un barrio lleno de cuestas empinadas y estrechas callejuelas por lo que el transporte público es bastante limitado. La forma más turística de moverse por este barrio es utilizando el famoso tranvía 28. Sin embargo, depende de la época del año en que vayas y de la cantidad de turismo que haya, montarse en el tranvía 28 puede ser algo complicado porque va llenísimo. Por eso, en este recorrido por Alfama, te recomendamos un paseo a pie.

Vista de Alfama

Puedes empezar la visita por la Catedral de Lisboa, cuyo nombre completo es Santa Maria Maior pero que comúnmente es conocida como Se de Lisboa. Su estilo es románico y, a pesar de haber sobrevivido a diferentes catástrofes naturales, ha sido reformada en varias ocasiones. Desde allí puedes dirigirte al Museo del Fado, a unos 10 minutos caminando. El fado nació y se desarrolló en Alfama por ello no es de extrañar que el museo dedicado a este canto nostálgico se encuentre en este barrio. La entrada cuesta 5 euros.

Como ya hemos comentado, Alfama está llena de cuestas. Nuestro consejo es recorrerla a pie y para ello puedes comenzar a ascender por unas de las numerosas callejuelas que salen desde la plaza, donde está situado el Museo del Fado. Piérdete por sus callejuelas, llenas de ropa tendida, descubre algunos de los grafitis que se encuentran por Alfama y termina tu ascenso en el mirador más famoso del barrio de Alfama, el Mirador de Santa Lucía, desde donde se tienen unas vistas espectaculares de los tejados de la ciudad y donde para el famoso tranvía 28. Desde ahí puedes dirigirte a otro mirador que está situado cerca. Se llama Miradouro Sophia de Mello Breyner Andersen (Mirador de Sophia Andersen) y está situado en una tranquila plaza tranquila, a la sombra de los frondosos árboles. Cerca se encuentran las ruinas del Castelo de Sao Jorge, castillo fundamental en la reconquista de la zona y desde donde se tiene la que, posiblemente, es la mejor vista aérea de Lisboa.

En tu visita por el barrio de Alfama podrás parar a comer en cualquiera de los restaurantes que hay por todo el barrio. Te proponemos que para elegir restaurante dejes las recomendaciones y Tripadvisor de lado y que te decantes por los restaurantes que tienen sus menús escritos a mano en las puertas del local. ¡Seguro que aciertas!

Callejuelas de Alfama

La visita puede continuar en dirección a la Iglesia de Santa Engrácia donde se encuentra el Panteón Nacional de Portugal, lugar de descanso de muchas importantes personalidades portuguesas. En la parte de atrás los martes y sábados podrás encontrar la Feria da Ladra que es un mercadillo local callejero. De ahí estás cerca de la estación de tren de Santa Apolonia donde podrás tomar el metro para volver al centro.

 

DÍA 3

La visita puede comenzar en la Plaza del Comercio, desde donde podrás tomar el tranvía 15 para acercarte al barrio de Belem, uno de los barrios más famosos y turísticos de Lisboa. La primera visita será al Monasterio de los Jerónimos. Con motivo del regreso de Vasco de Gama de India, se construyó este monasterio de estilo manuelino entre principios del siglo XVI y finales del siglo XVII. Tanto la iglesia como el claustro son impresionantes por lo que te recomendamos pagar la entrada de 12 € euros y visitar el monasterio por dentro. Si ves que la cola para entrar al monasterio es muy larga, te recomendamos que compres el ticket en la entrada del Museo Nacional de Arqueología, que está en el mismo edificio, pero por otra puerta. A nosotras este truco nos ahorró más de 30 minutos de cola.

Tras la visita al Monasterio de los Jerónimos, puedes acercarte a la Torre de Belem, de estilo manuelino y construida en el siglo XVI. La torre de Belem servía como defensa de la ciudad, faro y espacio aduanero. A poca distancia, puedes visitar el Monumento a los Descubridores que se construyó para celebrar el quinto centenario de uno de los descubridores portugueses más importantes: Henrique el Navegante, que descubrió las islas Azores, Madeira y Cabo Verde. Desde allí te recomendamos seguir caminando a orillas del Tajo hasta acercarte al MAAT, el Museo de de Arte Arquitectura y Tecnología. Desde aquí tendrás unas vistas estupendas del Puente 25 de Abril y, si te gusta la fotografía, puedes aprovechar para tomar fotografías del edificio, ya que arquitectónicamente hablando, es muy geométrico.

MAAT

Probablemente sea la hora de comer por lo que te recomendamos parar a comer un bacalao exquisito en el Restaurante Adega de Belem. No pidas postre y acércate a la célebre pasteleria Antiga Confeitaria de Belem, a escasos metros, donde se preparan los famosos pasteis de Belem. Puedes optar por comprar y llevarte algunos de estos pastelitos o tomarlos allí. Que no te asuste la cola, ya que atienden a una velocidad increíble.

Después de comer, puedes acercarte al Lx Factory con el tranvía 15. Es una especie de mercadillo que está situado sobre los restos de una antigua fábrica. Es un espacio que utilizan los jóvenes artistas como espacio creativo por lo que podrás ver diferentes graffitis reivindicativos y varios comercios modernos. Entre ellos, destacan la librería Ler Devagar. A menos de 10 minutos andando de la Lx Factory, tenéis el Pilar 7 Bridge Experience. La entrada cuesta 6 € y es una visita más que curiosa que te permite visitar este pilar del puente del 25 de Abril. En la exposición te explican la historia de su construcción y además tienes la posibilidad de acceder un mirador panorámico, solo apto para gente sin vértigo, ya que el suelo del mirador es de cristal.

Librería Ler Devagar

Volviendo al centro puedes disfrutar de la puesta de sol desde el Arco de Triunfo de la Rua Augusta (Arco da Rua Augusta). Este arco tiene un mirador desde donde se tiene una buena perspectiva de la plaza con sus fachadas amarillas y de la ciudad de Lisboa. La entrada cuesta 2,5 €. Subir a última hora te proporcionará una luz de la ciudad muy bonita.

Esperamos que esta propuesta de itinerario te haya gustado y que de esta manera aproveches al máximo tu estancia en Lisboa.

 

 

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