Visitar los templos de Dendera y Abidos desde la ciudad de Luxor es la mejor opción, ya que podrás ver los templos más bellos de todo Egipto. El templo de Dendera está situado en la actual ciudad de Qena, a unos 85 kilómetros de Luxor en dirección norte, y el templo de Abidos se encuentra en la ciudad de Abidos, a unos 175 kilómetros de Luxor, también en dirección norte.

En este post te contamos cómo puedes hacer esta excursión para visitar ambos templos, además de encontrar mucha información por si quieres hacer esta visita por tu cuenta sin perderte ningún detalle.

 

¿CÓMO HAGO LA VISITA A LOS TEMPLOS DE DENDERA Y ABIDOS?

La mejor forma de realizar la excursión a los templos de Dendera y Abidos es contratar un tour privado, ya que no es posible hacer esta excursión por tu cuenta en transporte público. La excursión dura todo el día, por lo que no planifiques nada más en Luxor para ese día.

A la hora de contratar un tour privado debes de tener en cuenta si quieres que te acompañe un guía, lo que obviamente hará que el precio sea más elevado. El tour puedes contratarlo en el hotel en el que te alojes en Luxor o regateando precios en Luxor. Sin embargo, también puedes contratar esta excursión a través de Civitatis o Viator, como fue en nuestro caso.

La excursión con guía cuesta unos 80 euros por persona, mientras que si decides contratar solamente un tour con conductor, el precio oscila entre 50 y 60 euros por persona. Nosotras elegimos hacer esta excursión sin guía porque Sara es egiptóloga y es ella la que hace de guía en los viajes a Egipto. Si estás acostumbrado a viajar por libre y te gusta prepararte los viajes y empaparte previamente qué hay que ver en los lugares que visitas, te recomendamos que solamente contrates el tour con conductor privado. En ese caso, este post te va a resultar muy útil y está pensado para ser una pequeña guía y que no te pierdas detalle en los templos.

 

EL TEMPLO DE DENDERA

Dendera fue la capital del nomo VI (provincia egipcia) del Alto Egipto y aquí recibió culto la diosa Hathor, una de las divinidades femeninas más importantes del panteón egipcio. El templo abre de 06:00 a 17:00 y la entrada cuesta 120 LE. Para la visita calcula una hora y media aproximadamente.

Un poquito de historia

A pesar de que la construcción actual es de época ptolemaica, hay restos arqueológicos más antiguos: la primera construcción del templo data de época predinástica. Durante el Reino Antiguo se reconstruyó y amplió este primer templo en los reinados de Khufu (Dinastía IV) y Pepi I (Dinastía VI). Del Reino Medio también se han encontrado evidencias arqueológicas y, sin duda, el descubrimiento más importante fue una puerta de Mentuhotep II (Dinastía XI) que se encuentra actualmente en el Museo Egipcio de El Cairo. Durante el Reino Nuevo se reconstruyó en época de Tutmosis III y hubo otros monarcas que decoraron el templo, como Amenhotep III, Ramsés II o Ramsés III.

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Templo de Dendera

En la actualidad, la más antigua construcción existente en la actualidad es el mammisi de Nectanebo I, uno de los últimos reyes nativos de la historia de Egipto (Dinastía XXX). El templo principal dedicado a la diosa Hathor que vemos en la actualidad comenzó a construirse en época ptolemaica y también hubo ampliaciones.

El templo permaneció enterrado bajo las arenas del desierto hasta mediados del siglo XIX. En 1876 el egiptólogo alemán Johannes Dümichen realizó la primera excavación del templo y después fue el egiptólogo Augustte Mariette quien continuó los trabajos en este templo.

Qué no debes perderte

En el exterior del templo de Hathor propiamente dicho destaca la muralla de adobe, los dos mammisi, uno de Nectanebo I y otro de época romana. Los mammisi o casa del nacimiento eran los lugares dedicados al nacimiento de la tríada divina del templo. En ambos encontramos escenas del alumbramiento de Hathor y la presentación y amamantamiento de Amón por las vacas divinas.

La primera sala hipóstila es simplemente espectacular y, en nuestra opinión, es lo que hace que el templo de Dendera sea el más hermoso de todo Egipto. La sala cuenta con 18 columnas hathóricas, es decir, los capiteles tienen la forma del rostro de la diosa Hathor de frente con las orejas de vaca. Sin embargo, lo que te atrapa de esta sala es su maravilloso techo astronómico, a 15 metros de altura, y en el que se han conservado los colores de manera extraordinaria, ya que estuvo sepultado en arena hasta mediados del siglo XIX.

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Columnas hathóricas del templo de Dendera

En el antiguo Egipto existen diferentes cosmogonías (mitos sobre la creación del universo), pero todos ellos tienen en común que antes de la creación del mundo solo existía el océano primordial (nun). Según la cosmogonía heliopolitana, Atum, el dios creador, se generó a sí mismo emergiendo en la colina primordial (benben) y partir de ahí comenzó con la creación del resto de dioses. Los primeros dioses Shu como su contrapartida femenina Tefnut son divinidades relacionadas con el aire y la atmósfera, a los que le siguieron Geb, el dios de la tierra y Nut la diosa del cielo. El mundo queda circundado por la figura de la diosa Nut, cuyo cuerpo queda adornado de estrellas, constelaciones y discos solares, recreando así el cielo por el que el dios solar navega en su viaje nocturno cada día, así como el lugar por el que transita el sol en su periplo diurno. En el techo astronómico de Dendera puedes ver en varias ocasiones a la diosa Nut.

También es interesante que te fijes en cómo los egipcios representaron en estos techos astronómicos una serie de listas decanales y también constelaciones boreales. No somos expertas en astronomía pero es interesante que busques la siguiente escena. Aquí se representan constelaciones boreales egipcias. La más conocida es Meskhetiu, que se la representa como un toro o una pata de toro y que corresponde con nuestra Osa Mayor. Pues bien, muy cerca verás la constelación de Anu, que se muestra como una divinidad con cabeza de halcón que arponea a la figura del toro de Meskhetiu. También muy cerca está la constelación de Isis-Djamet, que se representa como una hipopótamo hembra con una cocodrilo a la espalda. Bueno, pues el grupo de constelaciones Meskhetiu, Anu e Isis-Djamet simbolizan, con seguridad, el combate de Horus con su tío Seth por el trono de Egipto. Meskhetiu es, pues, la pata de toro que Horus (Anu) arrancó a Seth durante su lucha y que en el cielo boreal debe permanecer custodiada por Isis (la hipopótamo) atada mediante cadenas de oro.

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Techo astronómico de Dendera

La segunda sala hipóstila es algo más pequeña que la anterior y hace las veces de vestíbulo. Tiene 6 columnas y a ambos lados hay diferentes salas, en las que se guardaban las ofrendas y los tesoros del templo. A continuación está la sala de ofrendas que, como su nombre indica, era la sala que se utilizaba para colocar las ofrendas y después está el santuario, donde se guardaba la barca de la diosa y la estatua de la diosa. Alrededor del santuario hay 11 capillas y otras 3 salas.

La cripta del templo de Dendera es muy interesante y para ello debes descender unas pequeñas escaleras y agacharte para poder entrar, pero nada muy complicado. Aquí se encuentra una de las escenas más conocidas del templo de Dendera a la que se suelen referir como “las bombillas de Dendera”. Déjanos decirte que a veces tanto pasión por el antiguo Egipto da lugar a mucha tontería y se pueden leer cosas tan absurdas como que los egipcios conocían la electricidad. Obviamente esto es completamente falso y lo que “parece” una bombilla es una mala interpretación de elementos iconográficos egipcios relacionados con la creación del universo.

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La “no bombilla” de Dendera

Aquí te vamos a explicar qué simboliza esta famosa imagen y cada uno de sus elementos. Podemos ver la figura de un hombre sujetando una flor de loto, que en el antiguo Egipto tenía un gran poder simbólico y de renacimiento porque la flor de loto se cierra durante la noche y se abre al amanecer. En el interior de la flor de loto vemos una serpiente, símbolo del dios creador Atum, que también aparece representado con forma humana y un disco solar en la cabeza en su forma de Atum-Ra. Sostiene así la creación. Además vemos que la flor de loto está siendo sostenido por un pilar-djed, que es símbolos de estabilidad y sobre esta columna hay unos brazos abiertos que no son otra cosa sino la representación del Nun, esas aguas primordiales.

La tumba de Osiris se encuentra en el extremo de la terraza y en ella se albergaba uno de los 16 trozos del cuerpo despedazado de Osiris. Aquí se celebraban los ritos en honor a Osiris y su resurrección. Lo más destacable de esta parte del templo es el conocido Zodiaco de Dendera, que en la actualidad se encuentra en el Museo Louvre de París. Es la única representación a modo de planisferio circular que nos ha legado el antiguo Egipto. El borde interior del círculo del zodíaco está ocupado por 36 constelaciones decanales egipcias, conformando casi un círculo graduado. También aparecen los cinco planetas visibles a simple vista en la antigüedad (Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno) y también aparecen las constelaciones boreales egipcias como Meskhetiu o Isis-Djamet pero se incluyen también algunas de tradición griega y babilónica, especialmente las zodiacales.

 

EL TEMPLO DE ABIDOS

Abidos es una antigua ciudad egipcia situada a unos 170 kilómetros al norte de Luxor y a unos 70 kilómetros al norte de Qena, la ciudad donde se puede visitar el templo de Dendera. Aquí se puede visitar el templo de Seti I y Ramsés II, un templo de gran importancia desde el punto de vista histórico y religioso.

El templo abre de 08:00 a 16:00 y la entrada cuesta 100 LE. No suele haber muchos turistas y te recomendamos que calcules una hora y media para su visita. Aquí te contamos todo lo que necesitas saber del templo, por si quieres hacer esta visita por tu cuenta y sin guía, para que no te pierdas absolutamente nada.

Un poquito de historia

Abidos era una ciudad del nomo VIII del Alto Egipto que tuvo una importancia histórica y religiosa desde los comienzos de la historia egipcia. Aquí se encuentra el cementerio de Umm el-Qaab, una necrópolis de finales del predinástico y principios del dinástico. En este lugar están enterrados los primeros reyes de Egipto, en mastabas hechas de adobes de las que solo quedan las subestructuras. Pues, cuando la capital se trasladó a Menfis, al norte del país, los reyes continuaron construyendo tumbas, pero como monumentos funerarios. Son lo que se conoce como cenotafios.

El dios local era Khentuamentiu, un dios funerario que fue asimilado a Osiris durante el Reino Medio.  Osiris era uno de los miembros de la Enéada, un conjunto de nueve dioses gracias a los cuales, según la cosmogonía heliopolitana, se había creada el mundo. Isis, Osiris, Set y Neftis eran hijos del dios de la tierra y la diosa del cielo, Geb y Nut respectivamente, que a su vez descendían de otra pareja divina, Shu y Tefnut, creados por el dios primordial del universo, Atum.

El famoso mito de Osiris nos cuenta la rivalidad entre Osiris y Set que terminó con el asesinato de Osiris por su hermano Set. Descuartizó el cadaver en catorce pedazos y lo repartió por todo el país. Isis con la ayuda de su hermana Neftis logró recuperarlos, y sobre el cuerpo inerte de su esposo concibió un hijo, Horus, que finalmente vengaría a su padre derrotando a Set.

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El Osireion de Abidos

El mito de Osiris se asentó fuertemente en la ciudad debido a que en Abidos, según la leyenda, se encontraba la cabeza despedazada del dios. Además, en esta época, una de las tumbas de los primeros reyes de Egipto (tumba de Den) es identificada con la tumba de Osiris y así es como Abidos se convierte en la ciudad santa de Osiris.

Por este motivo, Abidos se convirtió en lugar de peregrinación y se construyeron muchos cenotafios (tumbas ficticias), por parte de particulares pero también, desde el Reino Medio en adelante, los reyes construyeron sus templos cenotafios, templos que culminaron con los erigidos por Seti I y Ramsés II.

Qué no debes perderte

El templo de Abidos cuenta con siete santuarios, algo que lo hace único de la arquitectura egipcia y es que el templo estaba dedicado a Osiris, Ptah, Ra-Horakhty, Amon-Ra, Isis, Horus y al propio Seti I.

Nada más llegar al templo encontramos un pilono y dos patios, a los que se accede por unas rampas y que fueron construidos por Ramsés II. En la actualidad están prácticamente destruidos pero puedes detenerte para ver las escenas de batallas o desfiles militares en el primer patio y los dos grandes pozos, en los que los sacerdotes efectuaban los ritos de purificación previos al ritual diario del templo.

La entrada al templo actual fue construida por Seti I y que después modificó su hijo Ramses II. El pórtico está precedido por doce pilares rectangulares decorados en las cuatro caras, donde podemos ver escenas de Ramsés II abrazado por diferentes divinidades. En los muros del templo destacan en la parte derecha la escena en la que Ramsés II sacrifica a prisioneros asiáticos ante Amón-Ra y en la parte izquierda una escena preciosa en la que Ramsés II recibe el cayado y el mayal de Ra-Horakhty y ante Osiris, mientras que Ptah y Thot escriben el nombre del rey en un árbol ished (persea).

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Escena del templo de Abidos

La primera sala hipóstila es una sala grande, con 24 columnas papiriformes y aquí encontramos algunas escenas interesantes. Sin duda, nuestra favorita es la escena que está en el muro izquierdo y en la que el rey está siendo amamantado por Hathor e Isis y moldeado por el dios Khnum en su rueda de alfarero, ante Ptah. También son interesantes las escenas en las que el rey arrastra la barca de Sokar o en la que se representa la ceremonia de medición del templo.

La segunda sala hipóstila hace las funciones de vestíbulo a las siete capillas del templo y aquí encontramos 36 columnas. La decoración de esta sala muestra a Seti I realizando ofrendas ante diferentes divinidades y llevando a cabo diferentes rituales. También destacan una escena en la que Seit I es amamantado por la diosa Mut.

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Escena de amamantamiento

Desde la segunda sala hipóstila se puede acceder a las siete capillas a través de las siete puertas que dan acceso a ellas. De derecha a izquierda encontramos las capillas de Horus, Isisi, Osiris, Amon-Ra, Ra-Horakhty, Path y Seti I deificado. La decoración de las diferentes capillas es similar, excepto la de Seti I. En general se pueden ver escenas de diferentes rituales y festividades relacionados con el dios correspondiente. En la capilla de Seti I deificado se pueden ver escenas relacionadas con diferentes ceremonias del rey, así como una escena en la que él mismo está siendo coronado. Todas las capillas tienen al fondo puertas falsas, excepto la de Osiris que tiene una puerta a través de la cual se accede a una serie de salas que constituyen el santuario del dios.

En el muro sur (izquierda) de la segunda sala hipóstila encontramos dos puertas. Una de ellas nos lleva a las capillas del ala sur del templo. Nada más entrar encontrarás un vestíbulo que da acceso a capillas dedicadas a Ptah-Sokar-Osiris y Nefertum. Te recomendamos que busques en estas capillas la escena en la que Isis, representada como un ave, es fecundada por el dios Osiris.

La segunda puerta del muro sur (izquierda) de la segunda sala hipóstila nos lleva al llamado corredor, donde encontramos encontramos la famosa Lista Real de Abidos. En ella están inscritos los nombres de 77 reyes, desde Menes (Dinastía I) hasta el propio Seti I. Es un documento de gran importancia histórica, aunque en esta lista no se incluyeron los nombres de los reyes que se consideraron usurpadores y, por ejemplo, no aparece la reina Hatshepsut o Akhenaton. Frente a esta lista de reyes aparece Seti I junto a su hijo Ramsés II, representado con la coleta lateral, un rasgo iconográfico típico de la infancia.

En esta parte del templo de Abidos está también el Corredor del Toro, donde destaca la escena en la que Ramsés II y su hijo Amonherkhepeshef están echando el lazo a un toro o la conocida como Sala de las Carniceros, donde pueden verse escenas de matanza de animales.

Desde aquí puedes salir al exterior para ver el cenotafio de Seti I o Osireión. Es un templo cuyo aspecto era similar al de una tumba en la planta como en la decoración y que en la actualidad carece de superestructura, aunque es posible que estuviera cubierta por un túmulo sobre el que habría plantados sauces y otros símbolos vegetales asociados al dios Osiris. Muy posiblemente esta estructura trate de reflejar la colina primordial, sobre la que germina una mata de cebada como resurrección del dios Osiris, rodeada del agua primigenia que formaba el abismo. Hoy en día es imposible acceder al interior debido a la inundación provocada por la subida del nivel freático de la capa de agua subterránea, que es de un metro de altura aproximadamente.

 

Esperamos que este post te ayude a preparar tu visita a los templos de Dendera y Abidos, una parada muy recomendable en tu ruta por Egipto. Además esperamos que el post te sirva también como guía para no perderte detalle en estos magníficos templos egipcios.

 

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